Texto a continuación tomado de:
Homenaje a
Alberto Bernal Correa y Álvaro Posada Borrero
Cali, junio de 1994
Palabras de Alberto Bernal Correa
Es para mí muy grato encontrarme con los amigos de Cenicaña que hoy han querido hacernos esta gentil invitación. Quiero presentar, a todos, mi gratitud y a Usted, doctor Alvaro Posada, por sus amables y gentiles palabras.
Desde la primera Junta Directiva de Cenicaña actué como Presidente y siempre tuve excelentes compañeros. Cuando se inició el Centro, con aportes de los ingenios y cultivadores a través del Fondo Nacional del Azúcar, tomaban asiento en la Junta Directiva el ICA, el Instituto de Investigaciones Tecnológicas, COFIAGRO, OPSA, la Federación Nacional de Cafeteros y representantes de los cultivadores y de los ingenios.
Hoy, después de la reforma de estatutos, sólo toman asiento en la Junta Directiva sus aportantes. Los directores del Centro han sido los doctores Armando Samper y James Cock.
El doctor Armando Samper, primer Director de Cenicaña, nos colaboró directamente por más de diez años, tiempo durante el cual nos aportó su gran experiencia adquirida en diferentes entidades internacionales, así como en el Ministerio de Agricultura. Supo seleccionar los profesionales que se encargarían de la investigación y los condujo para lograr la cooperación de entidades foráneas que trabajan en investigación de la caña de azúcar. Escogió y propuso a la Junta Directiva los candidatos para realizar estudios de maestría y doctorado. Gracias a su empeño, hoy el Centro tiene una nómina de profesionales de primer orden.
La industria azucarera reconocerá siempre la excelente labor que desarrolló el doctor Samper en el Centro y el carácter de seriedad y caballerosidad que imprimió en su labor.
Ante el retiro del doctor Samper, tuvimos la fortuna de encontrar al doctor James Cock, un profesional de altos quilates y también experiencia internacional. El doctor Cock no sólo ha mantenido la disciplina y la orientación del Centro, sino que ha traído nuevos aportes de la administración moderna.
No quiero pasar por alto a la Directora Administrativa, Nohra Pérez, quién desde el primer día de operación del Centro ha manejado con gran acierto y gentileza las funciones a su digno cargo. Nohra ha sido indudablemente un gran soporte para los doctores Samper y Cock. Siempre atenta a las relaciones no sólo internas sino también externas, usando su gran laboriosidad con inteligencia y don de gentes.
Imposible olvidar la cooperación de los profesionales extranjeros, doctores Thompson, Wilson, Irvine, SunJen Yang y Thew, quienes guiaron a los investigadores del Centro por rutas científicas para llegar a resultados satisfactorios. El personal de investigación del Centro, con su trabajo en equipo, ha logrado ir resolviendo los problemas que cada día se presentan en el cultivo de la caña.
En la década del 60, después de 30 años de actividad industrial, se vio la urgente necesidad de buscar una variedad que reemplazara a la POJ 2878. Los ingenios enviaron a sus profesionales a Perú, Hawai y la Florida en busca de nuevas tecnologías. Fue así como llegó la CP 57-603, que en la década del 70 comenzó a reemplazar a la POJ 2878. En los años 80 aparecieron las enfermedades conocidas como carbón y roya, las cuales afectaron la nueva variedad. Desde
los últimos años de la década, gracias al Ingenio Mayagüez tenemos la varidad MZC 74-275, que hoy ocupa alrededor del 50% del área cultivada. Pero, ¿hasta cuándo nos durará sin deteriorarse?
Es urgente que Cenicaña seleccione dentro de las variedades CC promisorias, o de las importadas, las nuevas variedades que permitan la cosecha en verde y que se puedan usar en suelos salinos. Con el crecimiento de la industria y con el desastre económico de los cultivos transitorios se ha pasado en los últimos diez años de 120 mil a 180 mil hectáreas cultivadas con caña.
Lógicamente, las variedades liberadas por Cenicaña además de su resistencia a enfermedades y de las características para poder cosecharlas en verde, deben tener alto contenido de sacarosa para que la industria continúe el primer puesto a nivel mundial en producción de azúcar por hectárea por año.
También, el Programa de Agronomía debe estudiar el impacto de los nuevos sistemas de cosecha, alce y transporte sobre las cepas y los suelos. De igual forma, encontrar alternativas
para el manejo de los residuos resultantes de la no quema, tal como nos obligan los reglamentos de contaminación.
Como hemos visto, en cada una de las últimas décadas se presentan nuevos problemas y Cenicaña está llamada a resolver las situaciones actuales y futuras.
Los logros que ha obtenido Cenicaña en el manejo del agua y del suelo, así como las variedades promisorias, son el resultado de la continuidad del personal directivo y de investigación. Son mis deseos que esta política se mantenga pues, a la larga, tiene que ser benéfica para la industria, ingenios y cultivadores.
Siempre he creído que las mayores satisfacciones del trabajo se consiguen con el servicio a otros, es decir a organizaciones, llámense comunidad, sociedad, instituciones. En esos cambios, con algo se puede contribuir para el bienestar de todos. Por este motivo, siempre he agradecido a Asocaña la oportunidad de representarla y prestarle mis servicios en Cenicaña. Sólo mi convicción de que hay que darle paso a las nuevas generaciones me obligó a retirarme.
Muchas gracias. |