Casos de cogollo retorcido no deben preocupar a cultivadores

El incremento de registros de la enfermedad en algunos cultivos de caña fue tema de discusión en el Comité de Sanidad Vegetal de la Caña de Azúcar.

Planta afectada (izquierda) y planta recuperada (derecha).

Cenicaña descartó que el incremento en algunos cultivos de caña de azúcar de la enfermedad del cogollo retorcido, también conocida como “Pokkah boeng”, sea motivo de alarma para productores e ingenios.

De acuerdo con el Área de Fitopatología del Programa de Variedades de Cenicaña, el aumento de casos de esta enfermedad en los últimos meses obedece a cambios en las condiciones ambientales que la favorecen; por ejemplo, los cambios climáticos que se presentan en la transición de verano a invierno o viceversa.

Esta afección es causada por el hongo Fusarium moniliforme Sheldon (Gibberella fujikuroi (Sawada) Wollenweber, de amplia distribución mundial en áreas cultivadoras de caña. Las esporas del hongo se diseminan principalmente con ayuda de corrientes de viento y agua, persiste de manera natural en residuos de plantas y suelo y también puede infectar otras especies de plantas como sorgo, maíz, arroz, pastos y arvenses.

El cogollo retorcido afecta a la mayoría de variedades de caña de azúcar, entre ellas CP 57-603, PR 61-632, MZC 74-275, V 71-51, CC 84-75, CC 85-92, CC 93-4418, etc., en algunas con mayor severidad e incidencia que en otras, pero ésta no se considera una enfermedad de importancia económica. Por lo tanto, a pesar de realizarse observaciones y evaluaciones al respecto, no se requiere mejoramiento genético dirigido a obtener resistencia a esta enfermedad.

Con el incremento del área sembrada con la variedad CC 98-72, se han observado lotes con mayores incidencias de la enfermedad a la edad de cuatro meses. Asimismo, la recuperación de la planta enferma se produce después de los seis meses de edad y se ha comprobado que a medida que aumentan los cortes la incidencia es menor. No se han registrado disminuciones significativas en la producción por la enfermedad, puesto que las plantas se recuperan totalmente.

La incidencia y severidad de las enfermedades no sólo dependen de la variedad sembrada, sino de las condiciones ambientales, del manejo integral del cultivo y de las características de los patógenos presentes.

Carta Informativa
Año 1 / Número 2 /Agosto de 2013

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